TERAPIA

Bienvenida

Si has llegado a esta página significa que sientes inquietud por aumentar tu autocuidado.  

Cuando sea el momento darás el paso, no tengas prisa, escucha tu interior y sabrás cuándo llega. 

Mi ENFOQUE

Explora mi enfoque terapéutico y accede a la información que necesites para empezar la terapia individual.

el punto de partida

Veo los «síntomas» o aquello que nos molesta como algo que está cumpliendo o ha cumplido una función a la que es importante atender.

vínculo terapéutico

Lo más importante e indispensable para mí es generar un espacio seguro, una relación de confianza en la que todo malestar sea bienvenido para poder ayudar a las personas a tener una base sobre la que ganar autonomía y seguir adelante.

Mi mirada

Entiendo a la persona en su conjunto, tanto personal (mente-cuerpo-emoción) como con lo que hay alrededor (no somos independientes de nuestro contexto).

Si estás pensando en iniciar un proceso de terapia y tienes dudas, puedes escribirme sin compromiso.

Terapia integradora humanista

Acompaño desde la autenticidad, sin juicios, respetando tu proceso y tus tiempos. Combino el trabajo con el cuerpo, la palabra, la emoción y la conexión terapéutica. 

Trataremos de construir un espacio seguro ya sea de manera presencial como online.

Te aseguro que generar un vínculo entre nosotras no dependerá en absoluto del formato (ya sea videollamada o en un espacio físico frente a frente), eso va a depender más del feeling, te invito a que te dejes guiar por él para elegir terapeuta. 

  • Terapia individual: 65€
  • Duración: 1 hora aprox.

Lo que dicen de mí

¿Aún con dudas?
Aquí tienes algunas respuestas

¿Cómo sé qué necesito ir a terapia?

Dar el paso de iniciar la terapia suele ser de los más difíciles que te vas a encontrar. En mi propia experiencia, y la de las personas a las que acompaño, a menudo aparecen muchos miedos, a veces camuflados en forma de “excusas inconscientes” del tipo: “no tengo tiempo”, “ahora estoy mejor y prefiero no tocar nada”, “estoy demasiado removida como para ir a remover más”…

No sé en qué punto te encuentras, pero quiero adelantarte que el tiempo que tomas entre pensar en ir a terapia y dar el paso también es importante.

5 claves para saber si es tu momento indicado para empezar y dar el paso de ir a terapia:

Ahora sí que sí, voy a dejarte estos cinco consejos:

  • Si puedes reconocer en ti esas famosas “excusas” en el pasado:
    Sí, ese pasado puede ser más o menos reciente. Y si además puedes ponerle sentido del humor, es probable que te des cuenta de que ahora ya estás en otro punto.
  • Si tu cuerpo no sobre-reacciona al pensar en iniciar la terapia:
    No hablo de esperar a que no haya miedo para empezar, creo que eso no sería realista; pero como te decía, es importante respetar tus tempos. Si piensas en dar el paso y algo se te atraganta, quizás aún no es el momento y no pasa absolutamente nada, quizás antes de ello puedes probar a comentarlo con alguien de confianza (o más bien con alguien que sepas que ha ido o está yendo a terapia) para ir quitando peso y normalizando algo que, en un futuro, quieres hacer.
  • Si tienes la sensación de que, aunque vas tirando, estás acumulando e intuyes que a largo plazo puedes petar:
    A menudo puedes sentir que vas haciendo pero eres consciente de que te han pasado muchas cosas y de que te vendría bien alguien que pueda ayudarte a ordenar y a buscar otras maneras de ir vaciando la mochila que llevas en la espalda.
  • Si sientes que lo que la vida te está poniendo por delante se te hace bola:
    A veces, por una situación concreta, otras por un cúmulo de ellas o quizás por uno o más síntomas que sientes en este momento (insomnio, ansiedad, mala relación con la comida, tristeza, autoexigencia, problemas de pareja…). Somos seres relacionales, necesitamos del otro para sobrevivir y esto en la sociedad en la que vivimos no acaba de quedar claro. Ya has estado demasiado tiempo sola. Si tienes los medios y la oportunidad puedes descansar un poco al lado de alguien que te ayude a digerir lo que estés viviendo en este momento.
  • Si el malestar es tan elevado que sientes que no puedes más:
    Si estás en este punto primero te mando un abrazo grande, sé lo angustiante que puede resultar sentirse al límite y no ver salida posible. En tu caso te diría que no hagas caso al punto 2 y pidas ayuda. Sé que no es fácil y sé que en ocasiones parece imposible que haya más salidas, pero te aseguro que las hay. Si en tu entorno sientes que no hay personas que puedan entender por lo que estás pasando o no tienes recursos económicos como para costear un proceso de terapia puedes pedir ayuda psicológica llamando al 024 o busca en tu zona acompañamiento psicológico subvencionado (yo puedo ayudarte con recursos que existen en Barcelona pero en el resto de comunidades autónomas también hay asociaciones y/o fundaciones en las que puedes recibir algo de ayuda).

Si resuenas con este artículo vengo a decirte que hoy en día, gracias a las redes sociales, tienes mucho más acceso disponible para ver a profesionales comunicar sobre salud mental. Te invito a que confíes en tu intuición y, si te animas a dar el paso, lo hagas con alguien que te transmita confianza o te guste la visión que difunde acerca de la terapia.

Menudo temazo este. Me atrevería a decir que es el miedo más común de todos. La verdad es que dar el paso de ir a terapia es, en parte, como lanzarse al vacío, y yo, como terapeuta, aprendí lo que era eso de “no juzgar” a medida que fui contándole mi “m*erda” a mi terapeuta y sentí que al otro lado no había ese juicio (y cuando pienso en ese miedo recuerdo que, sobre todo, era terror a confirmar el juicio interno que había en mi). Es dar un voto de confianza y, desde ya te digo, si hueles algo de juicio en una primera sesión…¡huye!

Por otro lado sé que da palo contarle tu vida a una persona desconocida pero a menudo esto es mucho más natural de lo que te imaginas. Además, en esto de respetar los ritmos, es importante que quien te acompañe también respete hasta donde estés dispuesta a contar. NO, no tienes que contarlo todo el primer día, ni el segundo, ni el tercero. Es más, te aconsejo que te fíes de ti, tu intuición es más sabia de lo que crees, y cuando estés preparada para contar (lo que sea) lo harás de una manera más natural de lo que imaginas.

Las relaciones en terapia son como las relaciones que desarrollamos fuera de ella, con unas personas sentimos más feeling que con otras. Por suerte, hay muchas terapeutas, te recomiendo que antes de consultar te tomes el tiempo para, o bien pedir recomendación, o bien bichear bien RRSS para ver si hay alguien que te llame la atención a la hora de comunicar sobre la terapia. Más allá del tipo de terapia o de si quieres hacer terapia online o presencial, lo más ampliamente demostrado para el éxito terapéutico es la construcción de un vínculo seguro y eso va más de feelings que de teoría. De hecho, no es algo que se pueda aprender en ningún libro, es algo que se siente y punto.

Trataremos de construir un espacio seguro ya sea de manera presencial como online. Por eso, generar un vínculo entre tu terapeuta y tú no dependerá en absoluto e si se trata a través de una videollamada o en un espacio físico frente a frente. 

Esta es una pregunta que me hacen a menudo y tengo que decirte que depende. Depende de tu ritmo y de lo que te haya tocado vivir. Normalmente cuando acudimos a terapia llevamos 20, 30, 40 años o más funcionando de la mejor manera que hemos podido. Poder encontrar otras formas de hacer no es tarea fácil y cuando se trata de cuidar la salud mental, las prisas no son buena compañía. En cuanto al precio; desgraciadamente, hoy en día aún no tenemos un sistema público de salud que garantice la accesibilidad de la salud mental a todos los estratos sociales; esto es un hecho. En el ámbito privado, el precio de una sesión de terapia puede oscilar entre los 50 y los 70 euros. Más de eso me parece excesivo, menos de eso (a no ser que tu terapeuta tenga algunas sesiones más baratas según condición económica), me parece sospechoso (teniendo en cuenta los gastos que supone al mes la supervisión de casos, el proceso de terapia personal y la formación. Eso significaría que alguno de estos tres factores puede que no se esté cumpliendo).

 

Psicología Imperfecta
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