¿Necesito ir a terapia? Las claves para saber cuándo es el momento adecuado de empezar.
Puede que este artículo te resulte algo distinto a lo que has leído hasta ahora…aunque empiece de una manera tirando a corriente.
A lo largo de la vida todas las personas acumulamos experiencias de todo tipo que a medida que nos desarrollamos forman parte de quienes somos ahora.
Para la psicología más tradicional, o más biologicista, solo deberían ir a terapia las personas que tengan “síntomas” (es decir, expresiones del malestar) que interfieran o nos dificulten tener una vida “normal” (sí…como si normal fuese algo definible…). Incluso algunos se atreven a afirmar que ir a terapia sin un “trastorno psicológico” implica “infantilizar a la población”.
Bajo mi punto de vista esta perspectiva alimenta la psicopatología,
- ¿Es necesario esperar hasta el punto de que el malestar interfiera en mi día a día para ir a terapia?
- ¿Se considera infantilizar si decido por mi propia voluntad y responsabilidad de adulta pedir ayuda antes de que la incomodidad eclipse todos los ámbitos de mi vida?
- ¿Podrían haber menos “trastornos psicológicos” si no apurásemos hasta llegar a nuestros límites antes de pedir ayuda psicológica?
- Y por último…¿Infantilizar no tiene más que ver con la cultura de “tienes que poder con todo” (y como no has podido ven que ya te ayudo yo)?
En fin, el caso es que si estás leyendo esto te insto a confiar en ti misma para tomar una de las decisiones más importantes de tu vida: empezar terapia; pero no te voy a dejar así, te voy a mostrar algunas pistas para que puedas tomar la decisión más en firme.
Decidir ir a terapia, ¿cómo sé que necesito buscar un/a psicólogo/a?
Dar el paso de iniciar la terapia suele ser de los más difíciles que te vas a encontrar. En mi propia experiencia, y la de las personas a las que acompaño, a menudo aparecen muchos miedos, a veces camuflados en forma de “excusas inconscientes” del tipo: “no tengo tiempo”, “ahora estoy mejor y prefiero no tocar nada”, “estoy demasiado removida como para ir a remover más”…
No sé en qué punto te encuentras, pero quiero adelantarte que el tiempo que tomas entre pensar en ir a terapia y dar el paso también es importante.
En terapia, nuestra tarea más importante como psicólogas o terapeutas, es respetar los tempos de la persona que tenemos delante, así que si te estás planteando que quizás estás tardando demasiado, déjame decirte que probablemente estés tardando el tiempo justo y necesario, ni más ni menos.
En este sentido, otra cosa que quiero decirte es que la terapia también es a tu ritmo, no hay que contar todo de golpe, te aseguro que con tus temas actuales podréis llegar a los rincones más recónditos de tu experiencia vivida. Y antes de eso, tu terapeuta habrá hecho lo posible por generar un vínculo contigo; todo lo seguro como para que puedas ir hablando de lo que salga (o decidir no hacerlo) cuando te sientas lista.
5 claves para saber si es tu momento indicado para empezar y dar el paso de ir a terapia:
Ahora sí que sí, voy a dejarte estos cinco consejos:
- Si puedes reconocer en ti esas famosas “excusas” en el pasado:
Sí, ese pasado puede ser más o menos reciente. Y si además puedes ponerle sentido del humor, es probable que te des cuenta de que ahora ya estás en otro punto. - Si tu cuerpo no sobre-reacciona al pensar en iniciar la terapia:
No hablo de esperar a que no haya miedo para empezar, creo que eso no sería realista; pero como te decía, es importante respetar tus tempos. Si piensas en dar el paso y algo se te atraganta, quizás aún no es el momento y no pasa absolutamente nada, quizás antes de ello puedes probar a comentarlo con alguien de confianza (o más bien con alguien que sepas que ha ido o está yendo a terapia) para ir quitando peso y normalizando algo que, en un futuro, quieres hacer. - Si tienes la sensación de que, aunque vas tirando, estás acumulando e intuyes que a largo plazo puedes petar:
A menudo puedes sentir que vas haciendo pero eres consciente de que te han pasado muchas cosas y de que te vendría bien alguien que pueda ayudarte a ordenar y a buscar otras maneras de ir vaciando la mochila que llevas en la espalda. - Si sientes que lo que la vida te está poniendo por delante se te hace bola:
A veces, por una situación concreta, otras por un cúmulo de ellas o quizás por uno o más síntomas que sientes en este momento (insomnio, ansiedad, mala relación con la comida, tristeza, autoexigencia, problemas de pareja…). Somos seres relacionales, necesitamos del otro para sobrevivir y esto en la sociedad en la que vivimos no acaba de quedar claro. Ya has estado demasiado tiempo sola. Si tienes los medios y la oportunidad puedes descansar un poco al lado de alguien que te ayude a digerir lo que estés viviendo en este momento. - Si el malestar es tan elevado que sientes que no puedes más:
Si estás en este punto primero te mando un abrazo grande, sé lo angustiante que puede resultar sentirse al límite y no ver salida posible. En tu caso te diría que no hagas caso al punto 2 y pidas ayuda. Sé que no es fácil y sé que en ocasiones parece imposible que haya más salidas, pero te aseguro que las hay. Si en tu entorno sientes que no hay personas que puedan entender por lo que estás pasando o no tienes recursos económicos como para costear un proceso de terapia puedes pedir ayuda psicológica llamando al 024 o busca en tu zona acompañamiento psicológico subvencionado (yo puedo ayudarte con recursos que existen en Barcelona pero en el resto de comunidades autónomas también hay asociaciones y/o fundaciones en las que puedes recibir algo de ayuda).
Si resuenas con este artículo vengo a decirte que hoy en día, gracias a las redes sociales, tienes mucho más acceso disponible para ver a profesionales comunicar sobre salud mental. Te invito a que confíes en tu intuición y, si te animas a dar el paso, lo hagas con alguien que te transmita confianza o te guste la visión que difunde acerca de la terapia.
Más allá del tipo de terapia o de si quieres hacer terapia online o presencial, lo más ampliamente demostrado para el éxito terapéutico es la construcción de un vínculo seguro y eso va más de feelings que de teoría. De hecho, no es algo que se pueda aprender en ningún libro, es algo que se siente y punto.
Si después de leer esta entrada sientes que es tu momento, te recuerdo que puedes programar una visita de orientación gratuita y sin compromiso conmigo para que veamos de qué manera podemos ayudarte, te dejo el enlace para que puedas solicitarla clickando aquí.
Espero que te haya servido y te mando un abrazo,
Anna
